- Mi motivación siempre fue la sonrisa que me diste en ese amanecer.
- Despierto con la piel erizada, como si hubiera sido víctima de tus besos una vez más.
- Yo recuerdo sus besos en blanco y negro.
- Regálame un ramito de violetas, regálame la ilusión de ser querida.
- Te llevo atado al nudo de mi garganta.
- Te llevo en la sombra de mis versos inconclusos.
- Naufragar en el remolino de tu cabello, yo... yo daría mi vida por ello.
- Me he vuelto caprichosa, lo sé. Te quiero sólo a ti y no hay nada más que decir.
- Era ella lujuriosa y era él pecaminoso.
- No sabes cuántos secretos ocultan mis almohadas, no sabes cuántas lágrimas ellas han secado, no, no sabes nada de mi ni de mis almohadas.
- Remendar con versos el sentido que partiste en dos.
- Nuestro amor era como correr hacia un abismo con los ojos vendados aún sabiendo que al final íbamos a caer en la ingratitud del olvido.
- Detrás de esa puerta se esconde mi pasión... no sé por qué está tan tímida últimamente.
- Deletrear tu nombre repetidas veces intentando ser el acento que corona tus vocales.
- El secreto de mis senos se ocultó con tu hasta luego.
- Besarte mi bonito al derecho y al revés.
- No sé por qué disfruto redecorar tu recuerdo.
- Y hubo un beso en particular que me hizo olvidar del mundo, nada más.
- Mi corazón está hecho de todas las violetas que no me diste.
- Desordenadamente tuya.
- Tuve un momento de serenidad, le hablé como nunca antes, le confesé todas mis verdades, grandes y pequeñas y al final pude decirle adiós.
- Su lengua caía hecha besos entre mis piernas y aunque pensé detenerle mis muslos nerviosos lo tomaron prisionero de la fantasía que iniciaba.
- Se alzaba su sombra amenazante sobre mis pechos y el sentimiento que me invadía no era temor, era deseo.
- Durmiendo en tus recuerdos descanso en paz.
- Me sobran abrazos, me sobran besos, me sobran caricias, desborda el amor de mis labios y tú tan ajeno a mi vida, a mis sueños, a mis versos.
- Estoy hecha de carne y besos.
- Te llevaste todo el sueño que guardé para esta madrugada.
- Él era cobarde y ella malpensada.
- En sus brazos me vuelvo una niña coqueta, sonrío, lo beso y le atrapo en mis letras.
Busco la luz de mis cabellos, la picardía de mis pecas, lo suave de mis senos, el contraste caramelo cálido de mi blanco frío.
jueves, 22 de marzo de 2012
Versos Libres 1.0
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