lunes, 26 de marzo de 2012

Mujer De Plata


Sus manos sabían dibujar su silueta en la seductora oscuridad, movimientos suaves y agresivos la incitaban a continuar descubriéndolo en su desnudez.

Allí estaban, solamente cobijados por besos frágiles, vulnerables y consumidos por el peso del deseo y el fuego del silencio que en ese instante se apoderó de la habitación.

Sin querer admitirlo ella ya no podía dar marcha atrás, esa noche de enero su amor quedó marcado por las lágrimas derramadas al son de la música que los unió. 

Tomaron prestados los versos más dulces y en una mirada de esas que dejan la piel erizada, él robó sus suspiros.

Ella estaba tranquila por la paz que emanaba de su presencia, de sus pensamientos, poco a poco la hizo suya con la textura de su voz, con el calor de sus palabras que la abrazaron sin cesar.

"Esa noche mujer de plata, hice de tus labios cereza mi lugar secreto, mi confesionario, hice de tu desnudez de luna mi lugar de ensueño y mi santuario."


Fue una noche como  ninguna, fue ella su amante blanca y delicada, fue un instante tan íntimo y sublime como la luz tenue de unas velas.

Entre sombras y piel se distinguía una sonrisa, mas no vale la pena decir a quién pertenecía, sólo diré que en esa habitación más dicha no cabía.


jueves, 22 de marzo de 2012

Versarte Desnuda

Versarte desnuda para narrarte que a mi cuerpo lo invade la debilidad cuando estás ausente, la frialdad cuando no te siente. 


Versarte desnuda y así mostrar toda la vulnerabilidad que no quise llorar. 


Versarte desnuda y con los ojos cerrados imaginando que el peso de tu cuerpo también se hunde en esta cama. 


Versarte desnuda tratando de encontrar dónde fue que dejaste mi voluntad. 


Versarte desnuda estrechando tu retrato, esperando que aparezcas junto a mí un rato. 


Versarte desnuda aún sabiendo que no hay remedio para el desamor que crece en tu corazón. 


Versarte desnuda bajo la lluvia, amenazando tu presencia con mi erizada libertad. 


Versarte desnuda y arañar con fuerza tu piel cada vez que me hagas tuya mi amor de clavel. 


Versarte desnuda, ser tu playa y tú mi mar. 


Versarte desnuda y caminar sigilosa sobre tus piernas para llenar mis dedos de tu miel. 


Versarte desnuda y ya quisiera desnudarte yo también. 


Versarte desnuda y conversar de cómo le sienta a tus hombros el sol que resbala sin piedad. 


Versarte desnuda y ocultarme tras el espejo para imitar esa mujer que se supone debo ser. 


Versarte desnuda, hacerte olvidar la tentación de besarme, nada más. 


Versarte desnuda mientras tu mirada sigue una a una las gotas de agua que resbalan por mi piel. 


Versarte desnuda y que puedas contar en todo mi cuerpo cada lunar. 


Versarte desnuda y motivar a tus manos para que no dejes en mí un centímetro sin explorar. 


Versarte desnuda y sofocar estos delirios fugaces que me sabes despertar. 


Versarte desnuda y en silencio para poder escuchar como vibra tu pecho de felicidad. 


Versarte desnuda, más allá de seducción y pseudo literatura es mi forma de 
mediar con la locura. 


Versarte desnuda y trenzar en mi cabello todas tus dudas.


Versarte desnuda intentado borrar tus mordidas de mi piel. 


Versarte desnuda antes de dormir porque no quiero arrepentimientos si voy a morir. 


Versarte desnuda intentando recordar por qué algún día te quise luchar. 


Versarte desnuda y desaparecer si me escuchas susurrándote al amanecer.


Leer mis versos y sonrojar por versarte desnuda, nada más.














Versos Libres 1.0


  • Mi motivación siempre fue la sonrisa que me diste en ese amanecer.
  • Despierto con la piel erizada, como si hubiera sido víctima de tus besos una vez más.
  • Yo recuerdo sus besos en blanco y negro.
  • Regálame un ramito de violetas, regálame la ilusión de ser querida.
  • Te llevo atado al nudo de mi garganta.
  • Te llevo en la sombra de mis versos inconclusos.
  • Naufragar en el remolino de tu cabello, yo... yo daría mi vida por ello.
  • Me he vuelto caprichosa, lo sé. Te quiero sólo a ti y no hay nada más que decir.
  • Era ella lujuriosa y era él pecaminoso.
  • No sabes cuántos secretos ocultan mis almohadas, no sabes cuántas lágrimas ellas han secado, no, no sabes nada de mi ni de mis almohadas.
  • Remendar con versos el sentido que partiste en dos.
  • Nuestro amor era como correr hacia un abismo con los ojos vendados aún sabiendo que al final íbamos a caer en la ingratitud del olvido.
  • Detrás de esa puerta se esconde mi pasión... no sé por qué está tan tímida últimamente.
  • Deletrear tu nombre repetidas veces intentando ser el acento que corona tus vocales.
  • El secreto de mis senos se ocultó con tu hasta luego.
  • Besarte mi bonito al derecho y al revés.
  • No sé por qué disfruto redecorar tu recuerdo.
  • Y hubo un beso en particular que me hizo olvidar del mundo, nada más.
  • Mi corazón está hecho de todas las violetas que no me diste.
  • Desordenadamente tuya.
  • Tuve un momento de serenidad, le hablé como nunca antes, le confesé todas mis verdades, grandes y pequeñas y al final pude decirle adiós.
  • Su lengua caía hecha besos entre mis piernas y aunque pensé detenerle mis muslos nerviosos lo tomaron prisionero de la fantasía que iniciaba.
  • Se alzaba su sombra amenazante sobre mis pechos y el sentimiento que me invadía no era temor, era deseo.
  • Durmiendo en tus recuerdos descanso en paz.
  • Me sobran abrazos, me sobran besos, me sobran caricias, desborda el amor de mis labios y tú tan ajeno a mi vida, a mis sueños, a mis versos.
  • Estoy hecha de carne y besos.
  • Te llevaste todo el sueño que guardé para esta madrugada.
  • Él era cobarde y ella malpensada.
  • En sus brazos me vuelvo una niña coqueta, sonrío, lo beso y le atrapo en mis letras.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Epifanía Huracanada

Desperté inquieta, intranquila, con purpúreas sensaciones  agitadas en mi pecho, con las manos cargadas de un deseo insatisfecho por forjar en acero y en papel los suspiros que hallé ocultos al beber de tu ser.

Desperté con la mirada nublada bajo tu pecho,  como si hubiese usado tu espalda de escudo, tu torso como cálido refugio.

Desperté con claras intensiones de robarte un beso en la barbilla y derretir tu forma de versar, tu forma de sentir y mi forma de querer.

Desperté con el cabello huracanado, encaracolao'  y mis labios color rojo profanado.

Encontré mis notas revueltas en el suelo, contando historias de haber sido despojadas del escritorio, arrojadas en algún punto de la noche cuando la cama no fue suficiente para contener nuestro amor flotante, nuestro derroche constante.

Desperté con el sabor de tu sudor en mis labios, como si hubiese besado desenfrenadamente tu cuerpo fundido en pasión.

Desperté con mi cuello maltrecho, como si hubiésemos abusado de él dando rienda suelta a una alocada faena nocturna, tenía los pies entumecidos, doloridos, como si hubiesen sido soporte de nuestros ritmos sincopados y acalorados.

Desperté con la marca de tus manos en mis muñecas, con las piernas enrojecidas, como si hubiesen sido victimizadas por tus caricias, por tus mordidas desgarradoras y excitantes.

Desperté sonrojando tu compañía nocturna, saboreando los instantes que compartimos piel a piel y tuve sed al percibir nuestro aroma en mi almohada, ese que queda tras un agitado enfrentamiento de lenguas, batallado sobre  la arena de tu cuerpo.

Epifanía huracanada, anoche yo te amé y caminé, caminé descalza sobre tu pecho en un nuevo intento de dejar huellas en tu corazón.

Te amé desnuda y libre sobre las curvas peligrosas de tu cuerpo,
te amé y te amé desbordada y con fuerza como agua de cascada,
te amé inmensa y salada como el mar,
te amé y te amé con furia huracanada en cada beso,
te amé ardiente y pasional magma,
te amé y te amé con la lumbre del alma encendiendo tus ojos,

te amé a la orilla de tu canto, en tus brazos fuertes, allí donde yo renazco.




Versión Declamada



Frenesí en Almibar


En una noche de luz ausente
me aventuré a poseerte con todos mis sentidos,      
me aventuré a conocer la extensión de tus caminos.


Adoré tus formas en un lecho de violetas y alelíes,
desbordó de tu cuerpo almíbar hecho sudor,
y enredado entre besos y texturas desataste el frenesí de poseernos de maneras
pasionales y extravagantes,
cuello a labios,
dientes a piernas,
cabello a manos.


Encendiste el fuego que ardía incontenible entre mis piernas
y siendo víctima y espectadora de las caricias que proporcionabas a mi piel
deleité mis ojos al verte caer preso entre mis pechos,
poseído por su sabor
extasiado de placer y de furor.




Versión Declamada





Días y noches cargados de ilusión

Seguiré llenando mis días con ansias de cuidar tus sueños cada noche.

Seguiré llenando mis días con ansias de consentir tus sonrisas y acariciar tu cabello mientras duermes.

Seguiré llenando mis noches con ansias de despertar cada mañana en tus ojos.

Seguiré llenando mis noches con ansias de excursionar en tu cuerpo y acampar en la trampa de tus piernas.

Seguiré llenando mis días y mis noches con esta ilusión de poseerte boca a boca, con fervor y con deseo de adueñarme de tus notas.

Volverme Tu Luna

Y pienso una vez más que aún faltaba por andar
Y recuerdo otra vez que aún queda mucho por recorrer
Me doy cuenta de nuevo que el camino parece eterno
Te imagino en mi mente y no, no creo que estés ausente
Abrazo de nueo mi fantasía para saber que eres mi alegría
Y descubro paso a paso que hoy necesito de tu abrazo
Y confieso por ningún motivo te mandaré al olvido
Me preparo poco a poco para verte sólo un poco
Y me lleno de momentos creando así mil firmamentos
Y respiro cada instante la locura de un antes
Y observo la ventana esperando ya el mañana
Porque ese día dejaré de ser una para volverme tu luna.


Versión Declamada 



Fuiste Mi Noche

Susurra la noche en mis oídos.
Trae recuerdos de amores perdidos.
Se agota la luz que entra en mi aposento.
Trastorna las formas que dibujó tu aliento.

Cierro los ojos buscando tu aroma que callado recorre mi cabello y me toma.

Quiero despertar y que sea de mañana.
Recibir la vida y el calor que se agolpa en mi ventana.


Versión Declamada 





Me Disuelvo

Me disuelvo,
entre versos y poemas,
en fragmentos de un recuerdo,
entre tu pecho y mis dilemas
y en tus ojos que me pierdo.

Me disuelvo,
en las noches de noviembre,
en un baile lento al amanecer,
en las letras de tu nombre
y en los besos que me llevan
a vivir de tu querer.

Me disuelvo,
en suspiros amenazantes que nacen
mientras camino tras tus huellas,
mi amor, mi caminante.




Versión Declamada 





Un látigo de luz

Tuve un momento de luz acá en mi oscuridad, comprendí que me dejé perder en tus labios intentando ignorar al mundo y lo logré, comprendí que aunque intente resistirme a tu mirada ellas dos están atadas, entendí que esa mano tuya atraviesa profundo mi corazón cada vez que tocas mi pecho.

Respiro profundo con la ilusión de deshacer las dudas y los miedos, tratando de deshacer este nudo que ataste a mi cuello, tratando de liberar mi cabello de tus caricias, aceptando que amarte profundo y con el alma no es la causa de esta batalla que pierdo a diario contra ideas que me cortan la respiración.

Saboreo la angustia cuando no tengo tus besos dulces acariciando mi lengua, me esclaviza un pensamiento latigando mi mirada, me grita al oído que ya no tengo fuerza ni poder, desgasta mis triunfos y me somete a las derrotas que oscurecen mi pasado, me recuerda sin pausa y sin descanso que eres tú quien me venció una noche en mi habitación, que eres tú quien se adueñó de mi ilusión escalando mi cabello y te coronaste victorioso en la punta de mis pechos.


Ella lo luce altivo y elegante

Su textura es suave para deslizarse a recorrerlo, 
su tono es blanco para deslumbrar a quien lo mire, 
se irgue altivo y orgulloso dispuesto a seducir cada mirada, 
se transforma  en una silueta provocadora con sólo volcarse a un costado, 
se vive con los labios cuando la vista no alcanza para satisfacer ese impulso salvaje y natural de poseerlo. 

Aún sabiendo su efecto ella lo luce sin temor, 
lo lleva sobre sus hombros un poco elegante un poco victoriosa, 
como si se tratase de un trofeo, 
como si supiera cuando yo la veo.




Versión Declamada



Un sueño y un lamento

No es fácil este asunto de crear rimas,
la verdad es que extraño cuando me mimas.

Hoy te traigo una petición,
deseo que cantes mi canción.

Voy a fundir este deseo envolvente,
lo guardaré profundo en mi mente.

Usaré el fuego de las velas
Para marcar tu cuerpo con estelas.

Y cuando me regales esa mirada,
sabré regresártela enamorada.

Soñar con probar de tu piel caramelo
es más tortura y poco consuelo.

Cómo no voy a extrañarte
si mi ser sólo sabe amarte.

Esta noche quiero bañarte en mi esencia,
entiende, ¡esto no es demencia!

Anhelo tanto estremecer tu alma
y en un suspiro de amor hacerte perder la calma.

Quiero despertar a tu lado
y llevar puesto tu saco azulado.

Hoy deseo que conozcas este lamento
que sueña con que acabe su tormento.

Espera atento a tu regreso
¿y yo? yo también cuento con eso.

Ausencia

En la penumbra siempre acogedora de mi habitación,
con el susurro incesante del viento en mi ventana.
En la ausencia pujante que hace doler tu recuerdo,
sueño con sentir el calor que me producen tus ojos incandescentes,
sueño con quebrantar mi soledad en destellos infinitos,
sueño con revivir tu presencia latente en mi pecho.

En el proceso de palidecer ante el momento más oscuro de la noche,
cuando el deseo manifiesto en su forma más pura se apodera de mí,
despierto agonizante ante la misma oscuridad que aún se refugia en mi habitación,
acompañada por un tímido rayo de luz que hiere y atraviesa el cristal de mi ventana.
Descubre mi erizada desnudez atada a esta cama,
libera las emociones que celosamente ocultaban mis manos,
se deslizan en los muros y se desvanecen en un último baile nocturno.
Anhelo que sea tu apacible voz lo que hayan ido a buscar

Derrotada por el frío que da la bienvenida a la madrugada,
descubro temores que arden sólo cuando estás ausente.
Temo acostumbrar a mi piel a vivir sin tus versos enamorados,
temo enseñar a mis labios a cortar solos el aire de un beso congelado,
temo opacar la esencia que emana de tu respiración susurrante.
Quiero desgarrar estas sensaciones que ahogan mi tranquilidad,
olvidar las incontables dudas que me envuelven como la niebla más densa.

¡Ah!
¡Voy a detenerme a hilar este desordenado tejido de pensamientos!

Enciendo las velas y entre sombras veo tu silueta besar mis temores.
Se escapan lágrimas cálidas que ruedan lentamente hacia mi cuello,
plantas en mí un suspiro largo y pronunciado que pone fin al monólogo que crecía en mi cabeza.

Pronto, el silencio de mi almohada regresa con sueños ansiosos de recorrer tus secretos.
Sucumbo rendida en pensamientos entrecortados e incompletos que me piden a gritos los despida esta noche.

Perdí la noción del tiempo.

Esta vez la brisa que entra por mi ventana trae un aroma que se respira diferente,
trae nuevas que despiertan mis ilusiones enredadas y este deseo incontrolable de volverte a ver.




 Versión Declamada



Fotografía

Hoy vi tu fotografía, la tomé con mis manos y la estreché en mi pecho como si realmente se tratara de ti, quise sentir tu piel al rozar la ilusión de tu rostro que vive en este papel, pero fue en vano.

Cerré mis ojos, procuré concentrarme en tu sonrisa que aún se dibujaba a través de mis párpados y sólo entonces fui capaz de revivír tu aroma en mi nariz.

Regresaste a mí por algo más que un instante, regresaste hecho esencia y hecho aire para llenarme el pecho de emoción y ansiedad, regresaste para turbar mis cabellos y desordenarme las pecas que siempre vibran al saber de ti.

Te respiré profundo y lentamente, no quería detenerme.

Te juro que de no ser por mis pulmones mortales no te habría dejado escapar en ese suspiro.

Suspiro que no por nacer ajeno a mi voluntad deja de torturarme con tu recuerdo que baila en mi piel, erizada y herida por haberte dejado ir.

Recuerdos de un Suspiro Enamorado

El eco de tu risa tortura mi mente cuando se percata que no tendrá el placer de repetirla. Tu aroma se escapó de mi piel y sólo su recuerdo insiste en quedarse. 

Se desvanece tu figura en el horizonte cuando mis ojos cansados de llorar pues no pueden seguirte más. 
Mis manos desesperadas buscan sentir las tuyas en el sepulcro de la noche y atenúan su ansiedad al sutil calor de las velas. 
Cierro los ojos  y no quiero soñar, no quiero dormir, no encuentro reposo en mi cama que aún no se recupera de tu ausencia.

Imagino tus colores reflejados en mi piel y me queman tus azules, rojos y amarillos, me quema la duda insatisfecha, la intriga que ansiosa busca responder dónde es que ocultas tu olor, tu sabor, tu tono, cómo se siente descubrir todos los secretos que aún me aguardan en tu desnudez, los sonidos que de ella surgen y las miradas y ensoñaciones que son parte de esa experiencia tan sublime que adornas con tu música y tu arte cargado de pasión y de sabor.

Cuelgas de mi pecho que grita tu nombre y reclama sentir de nuevo tus latidos, cuelgo de tus labios que lastiman con su ausencia, te llevo dentro muy dentro clavado en alma y aferrado en el corazón, te llevo fuera muy fuera en mi rostro que brilla con tu recuerdo, te llevo en mis pecas que susurran tu nombre y reprochan la soledad a la que las he sometido.

Mi expresión está intranquila frente al espejo que ya no te refleja atado con besos a mi cuello, amarrado con firmeza a mi cintura, a mis caderas, que una vez marcaron el compás de tus ojos enamorados, dejaron su forma tallada en tu cama y hoy me piden sentir las tuyas que se mueven dulcemente buscando bailar una tonada, buscando empujarte a mi interior.

La música resuena en mi mente, tu rostro tan hermoso vive en mi recuerdo que no quiere olvidar la pasión que probó cuando me cantabas, con tus ojos cerraditos tu cabeza concentrada en enamorarme con tu melodía y tu voz pura y colorada que venía del corazón. Es que en cada canción, en cada verso, en cada frase intercambiada se nos veía el amor.

Soy tuya en la distancia del papel, soy tuya detrás de la música que con esmero y cariño decidí enseñarte, soy tuya a través de los versos que surgen desde mi interior en erupciones de sentimientos espontáneos e incontrolables, que se apoderan de los lápices que bailan en el papel al ritmo de mi mano que perdió la firmeza de la tuya.

Soy tuya bajo el agua y bajo la lluvia que supo llegar a gustarme y ahora divierte a mis manos atentas a recibirla cuando el cielo está gris, soy tuya en mi esencia que supiste descubrir, revivir y componer.
Seré tuya cuando sientas frío y necesites mis labios besando con calor tu espalda, enamorándola como esa noche que me enseñaste tan sinceramente como te deshacías ante mí.

Guárdame en tus dedos que tocarán la guitarra con las notas de mi presencia, guárdame enredada en tu barba, entretenida en tu pecho y provocada por tu aroma que despertó mis deseos de sentir tu piel cubierta de sudor y sensualidad ardiendo, agitada y jadeante con nuestros labios por testigos de la historia que tallaste en mi piel.

Cayendo en tu recuerdo

Me vi cayendo lentamente cada noche entre tus brazos y tu siempre tan atento para atraparme en tu recuerdo.

Recuerdo que tenía el corazón ardiendo en mis frías manos cuando sentí el calor de tu voz susurrante escapándose de mi piel, desvaneciéndome ante tu ausencia.

El beso que me diste y la pasión que le pusiste me sonrojó hasta el alma y aunque algunas veces me dolía tu contacto siempre quise sentir tus susurros deslizándose en mi cuerpo y tus versos rodando por mi piel.

Es que tu voz es la leña que enciende mi sonrisa y arde fuerte cuando me cantas y me enredas con melodías que antes desconocía.

En la calma de la noche escuchando las estrellas murmurantes regresa a mí, acércame a ti, quiero sentir tu corazón y que te muevas al son de mis latidos, toma mi mano y enséñame a sentir nuevamente el sol en nuestra espalda, has de mi voz tu guía y bésame sin cesar que ya no quiero despertar.

Tuya y En Tu Manos

Respirar el aliento que se te escapa en un suspiro

Suspiro que tengo la fortuna de presenciar y el honor de inspirar

Inspiración que se mezcla con besos suaves y tranquilos

Tranquilos como tu mirada que algunas veces la noto enamorada y alegre

Alegría que disfruto compartir contigo en cada verso que nace

Nacen bañados en sentimientos que no pudimos ocultar en el primer abrazo

Abrazo sublime que supo acelerar mi corazón y sólo el color de tu recuerdo me llena de emoción

Emocionante sensación cuando tomamos nuestras manos esa noche de diciembre

Diciembre que llenaste con tu luz y con tu aroma

Aroma que se escabullía para deleitarme esa madrugada

Quedando de ti yo prendada

Tuya esa noche

Tuya en las que vienen

Tuya en la penumbra que nos oculta en sus secretos

Y tuya en la mañana cuando tu sonrisa me pertenece al despertar.

7 Años de espera

Fue una mañana calurosa, el sol ardiente quemaba mis hombros y no pude saber si tu rostro iluminado era gracia del sol o de tu hermosa sonrisa, esa sonrisa que me hace suspirar por tus besos.

Esa mañana la brisa era fresca pero intensa y jugaba a robarse tu aroma, a regalármelo de vez en vez para despertar mis sentidos y enredarse en mi cabello. Luego vinieron las hojas secas que deshice entre mis manos y de esfumaron entre crujidos para el deleite de nuestros oídos.

Tus ojos se cerraban poco a poco y mi piel se hacía más sensible a tu contacto, me erizaba cada vez que tenia tus manos en mi espalda, acariciándome con tanta suavidad, con tanta picardía en tus dedo, provocando delirios en mi mente, provocando mis labios para beberte una vez más.

Ahora que recuerdo aquella mañana me doy cuenta que no logro ahogar este deseo de tenerte cerca y sentir tu piel rozándome, este deseo que arde en mi interior y se apodera de mí cada vez que percibo tu aroma.

Necesito recorrer tus pensamientos para quedarme en ellos y por un instante ser  dueña de tus sueños, quizás logre distraerte con un beso para clavar mis versos en tu piel y con el sabor de las palabras que me inspiras grabarme en tus labios para que mañana me extrañes más que ayer.

Deslizarme en ti como una gota de rocío

Quiero ser quien te produce las sonrisas más sinceras para perderme en ellas y escribir mil poesías, sosteniendo tus manos en las mías mientras me desvivo por tus ojos siempre tan brillantes y llenos de ternura.

Quiero morder tus labios y no me aguanto más las ganas, déjame dormir en tu pecho siempre tan cálido mientras juegas con mi cabello.

Quiero entregarte mis caricias para que sueñes con ellas y me anheles al amanecer.

Te quiero, susurrándome al oído,
te quiero, atado a mi cuello y que me estremezcas una vez más, cada vez más.
Quiero, sentir tu respiración un poco agitada que me atraviesa el pecho y se clava muy dentro, 
quiero tu silencio para llenarlo con poesía y entregarte mi corazón en cada palabra que me inspiras.

Quiero, conocer tu cuerpo con mis labios, despacito, saboreando hasta tus latidos que se aceleran mientras te vas deshaciendo frente a mí y que tu aroma sea parte de mi piel cuando me abraces tan fuerte y me duela respirar el frío aire de la madrugada.

Quiero, deleitarme en tu cuello y deslizarme en él como una gota de rocío, sólo déjame probar tus dulces labios una vez más para calmar mi sed de ti, prometo no soltarlos.




Versión Declamada 





Compañía Nocturna

Que difícil fue regresar a mi cama y sentir como se desvanecía poco a poco tu aroma y se perdían las formas que dibujó tu cuerpo en ella.

No quiero ceder ante el sueño, despertar y volver a sentir tu ausencia erizando mi piel, prefiero dejar intacto tu recuerdo el mayor tiempo que me sea posible.

Cierro mis ojos y cientos de imágenes, sonidos, invaden  mi mente, ya no dejo de pensarte un sólo segundo recordando tus caricias, tu voz susurrante y tu lucha incesante por evitar que el helaje de la madrugada se apoderara de mí, cubriendo mi cuerpo con tus besos tan cálidos, suaves y adictivos.

Quédate conmigo cerca muy cerca, regálame de nuevo tu tiempo y déjame recordar el sabor de tu compañía nocturna.