Me vi cayendo lentamente cada noche entre tus brazos y tu siempre tan atento para atraparme en tu recuerdo.
Recuerdo
que tenía el corazón ardiendo en mis frías manos cuando sentí el calor
de tu voz susurrante escapándose de mi piel, desvaneciéndome ante tu
ausencia.
El beso que me diste y la pasión que le pusiste me
sonrojó hasta el alma y aunque algunas veces me dolía tu contacto
siempre quise sentir tus susurros deslizándose en mi cuerpo y tus
versos rodando por mi piel.
Es que tu voz es la leña que enciende mi sonrisa y arde fuerte cuando me cantas y me enredas con melodías que antes desconocía.
En
la calma de la noche escuchando las estrellas murmurantes regresa a mí,
acércame a ti, quiero sentir tu corazón y que te muevas al son de mis
latidos, toma mi mano y enséñame a sentir nuevamente el sol en nuestra
espalda, has de mi voz tu guía y bésame sin cesar que ya no quiero
despertar.
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