Tuve un momento de luz acá en mi oscuridad, comprendí que me dejé
perder en tus labios intentando ignorar al mundo y lo logré, comprendí
que aunque intente resistirme a tu mirada ellas dos están atadas,
entendí que esa mano tuya atraviesa profundo mi corazón cada vez que
tocas mi pecho.
Respiro profundo con la ilusión de
deshacer las dudas y los miedos, tratando de deshacer este nudo que
ataste a mi cuello, tratando de liberar mi cabello de tus caricias,
aceptando que amarte profundo y con el alma no es la causa de esta
batalla que pierdo a diario contra ideas que me cortan la respiración.
Saboreo
la angustia cuando no tengo tus besos dulces acariciando mi lengua, me
esclaviza un pensamiento latigando mi mirada, me grita al oído que ya no
tengo fuerza ni poder, desgasta mis triunfos y me somete a las derrotas
que oscurecen mi pasado, me recuerda sin pausa y sin descanso que eres
tú quien me venció una noche en mi habitación, que eres tú quien se
adueñó de mi ilusión escalando mi cabello y te coronaste victorioso en
la punta de mis pechos.
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