Que
difícil fue regresar a mi cama y sentir como se desvanecía poco a poco
tu aroma y se perdían las formas que dibujó tu cuerpo en ella.
No
quiero ceder ante el sueño, despertar y volver a sentir tu ausencia
erizando mi piel, prefiero dejar intacto tu recuerdo el mayor tiempo que
me sea posible.
Cierro mis ojos y cientos de imágenes, sonidos,
invaden mi mente, ya no dejo de pensarte un sólo segundo recordando
tus caricias, tu voz susurrante y tu lucha incesante por evitar que el
helaje de la madrugada se apoderara de mí, cubriendo mi cuerpo con tus
besos tan cálidos, suaves y adictivos.
Quédate conmigo cerca muy cerca, regálame de nuevo tu tiempo y déjame recordar el sabor de tu compañía nocturna.
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