miércoles, 21 de marzo de 2012

Recuerdos de un Suspiro Enamorado

El eco de tu risa tortura mi mente cuando se percata que no tendrá el placer de repetirla. Tu aroma se escapó de mi piel y sólo su recuerdo insiste en quedarse. 

Se desvanece tu figura en el horizonte cuando mis ojos cansados de llorar pues no pueden seguirte más. 
Mis manos desesperadas buscan sentir las tuyas en el sepulcro de la noche y atenúan su ansiedad al sutil calor de las velas. 
Cierro los ojos  y no quiero soñar, no quiero dormir, no encuentro reposo en mi cama que aún no se recupera de tu ausencia.

Imagino tus colores reflejados en mi piel y me queman tus azules, rojos y amarillos, me quema la duda insatisfecha, la intriga que ansiosa busca responder dónde es que ocultas tu olor, tu sabor, tu tono, cómo se siente descubrir todos los secretos que aún me aguardan en tu desnudez, los sonidos que de ella surgen y las miradas y ensoñaciones que son parte de esa experiencia tan sublime que adornas con tu música y tu arte cargado de pasión y de sabor.

Cuelgas de mi pecho que grita tu nombre y reclama sentir de nuevo tus latidos, cuelgo de tus labios que lastiman con su ausencia, te llevo dentro muy dentro clavado en alma y aferrado en el corazón, te llevo fuera muy fuera en mi rostro que brilla con tu recuerdo, te llevo en mis pecas que susurran tu nombre y reprochan la soledad a la que las he sometido.

Mi expresión está intranquila frente al espejo que ya no te refleja atado con besos a mi cuello, amarrado con firmeza a mi cintura, a mis caderas, que una vez marcaron el compás de tus ojos enamorados, dejaron su forma tallada en tu cama y hoy me piden sentir las tuyas que se mueven dulcemente buscando bailar una tonada, buscando empujarte a mi interior.

La música resuena en mi mente, tu rostro tan hermoso vive en mi recuerdo que no quiere olvidar la pasión que probó cuando me cantabas, con tus ojos cerraditos tu cabeza concentrada en enamorarme con tu melodía y tu voz pura y colorada que venía del corazón. Es que en cada canción, en cada verso, en cada frase intercambiada se nos veía el amor.

Soy tuya en la distancia del papel, soy tuya detrás de la música que con esmero y cariño decidí enseñarte, soy tuya a través de los versos que surgen desde mi interior en erupciones de sentimientos espontáneos e incontrolables, que se apoderan de los lápices que bailan en el papel al ritmo de mi mano que perdió la firmeza de la tuya.

Soy tuya bajo el agua y bajo la lluvia que supo llegar a gustarme y ahora divierte a mis manos atentas a recibirla cuando el cielo está gris, soy tuya en mi esencia que supiste descubrir, revivir y componer.
Seré tuya cuando sientas frío y necesites mis labios besando con calor tu espalda, enamorándola como esa noche que me enseñaste tan sinceramente como te deshacías ante mí.

Guárdame en tus dedos que tocarán la guitarra con las notas de mi presencia, guárdame enredada en tu barba, entretenida en tu pecho y provocada por tu aroma que despertó mis deseos de sentir tu piel cubierta de sudor y sensualidad ardiendo, agitada y jadeante con nuestros labios por testigos de la historia que tallaste en mi piel.

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