El
eco de tu risa tortura mi mente cuando se percata que no tendrá el
placer de repetirla. Tu aroma se escapó de mi piel y sólo su recuerdo
insiste en quedarse.
Se desvanece tu figura en el horizonte cuando mis
ojos cansados de llorar pues no pueden seguirte más.
Mis manos desesperadas
buscan sentir las tuyas en el sepulcro de la noche y atenúan su
ansiedad al sutil calor de las velas.
Cierro los ojos y no quiero
soñar, no quiero dormir, no encuentro reposo en mi cama que aún no se
recupera de tu ausencia.
Imagino tus colores reflejados en
mi piel y me queman tus azules, rojos y amarillos, me quema la duda
insatisfecha, la intriga que ansiosa busca responder dónde es que
ocultas tu olor, tu sabor, tu tono, cómo se siente descubrir todos los secretos que aún me aguardan en tu desnudez, los sonidos que de ella surgen y
las miradas y ensoñaciones que son parte de esa experiencia tan sublime
que adornas con tu música y tu arte cargado de pasión y de sabor.
Cuelgas
de mi pecho que grita tu nombre y reclama sentir de nuevo tus latidos,
cuelgo de tus labios que lastiman con su ausencia, te llevo dentro muy
dentro clavado en alma y aferrado en el corazón, te llevo fuera muy
fuera en mi rostro que brilla con tu recuerdo, te llevo en mis pecas
que susurran tu nombre y reprochan la soledad a la que las he sometido.
Mi expresión está intranquila frente al espejo que ya no te refleja
atado con besos a mi cuello, amarrado con firmeza a mi cintura, a mis
caderas, que una vez marcaron el compás de tus ojos enamorados, dejaron
su forma tallada en tu cama y hoy me piden sentir las tuyas que se
mueven dulcemente buscando bailar una tonada, buscando empujarte a mi
interior.
La música
resuena en mi mente, tu rostro tan hermoso vive en mi recuerdo que no
quiere olvidar la pasión que probó cuando me cantabas, con tus ojos
cerraditos tu cabeza concentrada en enamorarme con tu melodía y tu voz
pura y colorada que venía del corazón. Es que en cada canción,
en cada verso, en cada frase intercambiada se nos veía el amor.
Soy
tuya en la distancia del papel, soy tuya detrás de la música que con
esmero y cariño decidí enseñarte, soy tuya a través de los versos que
surgen desde mi interior en erupciones de sentimientos espontáneos e
incontrolables, que se apoderan de los lápices que bailan en el papel
al ritmo de mi mano que perdió la firmeza de la tuya.
Soy
tuya bajo el agua y bajo la lluvia que supo llegar a gustarme y ahora
divierte a mis manos atentas a recibirla cuando el cielo está gris, soy
tuya en mi esencia que supiste descubrir, revivir y componer.
Seré tuya
cuando sientas frío y necesites mis labios besando con calor tu
espalda, enamorándola como esa noche que me enseñaste tan sinceramente
como te deshacías ante mí.
Guárdame en tus dedos que
tocarán la guitarra con las notas de mi presencia, guárdame enredada en
tu barba, entretenida en tu pecho y provocada por tu aroma que
despertó mis deseos de sentir tu piel cubierta de sudor y sensualidad
ardiendo, agitada y jadeante con nuestros labios por testigos de la
historia que tallaste en mi piel.
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