miércoles, 18 de junio de 2014

De Sonrisa Compleja

Hombre indomable y de sonrisa compleja,
encallado en mis orillas te encontré,
de las olas fuiste ofrenda.

Caminaste con señorío a lo largo de la bahía,
descubriendo con pies desnudos,
el misterio dorado de mi arena.

Más allá de mis blancas costas te aventuraste,
y la razón de tu presencia, 
bajo la falda de mi montaña ocultaste.

Elevaste tus inciensos colonizando ya mis cumbres,
alcanzando con tu aroma,
mis prístinos nevados.

Domador de briosos e incontenibles vientos,
que abandonaste tu cuerpo hacia el vacío.
De toda humanidad despojado caías.

Magma enardecido voló de mis volcanes,
rocas sangrantes y cráteres heridos
siguieron tu descenso, a la mar.

Ojos fijos en el cielo, aferrados a la sombra de mis nubes.

Inmolación divina.
Turbaste mi profundidad sin saber 
que allí renacerías.

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