lunes, 11 de junio de 2012

Mío, mío, mío.

Amarte en voz alta,
amarte de pies empinados y puños apretados,
amarte de manera estruendosa y con caricias jocosas, 
amarte mientras duermes y sueñas con universos de colores imposibles,
amarte bajo la lluvia de esta ciudad cambiante.

Hoy he decidido amarte en voz baja y tono fulminante,
también he decidido amarte con miradas deseosas de tu piel, de tus besos,
miradas tímidas y fugaces.

He decidido amarte de piernas abiertas y ojos cerrados,
he decidido entregarte mi alma bajo este estuche de piel y huesos,
bajo una sonrisa entusiaste y divertida.

Hoy yo te elijo mío, te procuro mío, te sueño mío y escribo en esta hoja: Mío, mío, mío.

Hoy me declaro tuya, desaforadamente tuya, desordenadamente tuya, enteramente tuya  y aún así lejana, soy lejanamente tuya, tuya, tuya.


Hoy me invade el deseo de profanar esta hoja con tinta, 

con lo torpe de mis dedos que la arrugan, la doblan y la estrechan.
¿Pero acaso ese toque artesanal, rústico, casi infantil no le da un poco de gracia y color a este escrito que hoy libero de mi corazón?
¿Acaso no te gusta también la idea de imaginarme interrumpiendo mi trabajo, mis estudios por dar rienda suelta a estos versos que me inspiras amor?

Hoy he decidido amarte con creatividad,
me ha emocionado pensarte sonriente dándole vuelta a este pequeño papel,
intentando descifrar la mejor estrategia par desenvolver este mensaje.

Me ha emocionado imaginarte besándome cuando llegues al final,
me ha emocionado decirte que hoy quiero amarte y olvidar cómo lo supe hacer la primera vez.
Quiero hacerlo novedoso e impredecible, 
quiero conocerte y recorrerte por primera vez cada vez.
Desprendernos de tantas ataduras y sentimientos del pasado.

Hoy quiero que me ames desmesuradamente y sin temor,
quiero ser tu luz, tu sonrisa,
tu razón de soñar con una mujer que dará un giro a tu mundo, nada más.






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